Cuento twittero.

Un par de días antes del Día del Libro (ya sé que eso fue el 23 de abril y que voy un pelín tarde con la noticia :-P) me encontré con una iniciativa twittera en la que estuve a punto de participar, pero llegué tarde. A @josepascua se le había ocurrido escribir un cuento colectivo a través de twitter y publicarlo posteriormente en su blog. La mecánica era bien sencilla: varias personas apuntadas en una lista iban sumando 100 caracteres al relato y enviaban un mensaje al siguiente de la lista para continuar.

El caso es que no me había vuelto a acordar hasta hoy, que he llegado por casualidad a ese post en el que estaba el cuento completo. Os invito a leerlo en su blog, donde se menciona a todos los autores. Yo me limito a reproducirlo aquí, con mi enhorabuena por la idea y por el resultado! ;-)

———————————————————————————————————————————–

CUENTO TUITERO (Vía El fondo de mis bolsillos)

Salió con las ojeras de siempre, pero adornado con una sonrisa. Los tenderetes ya estaban puestos. El colorido le deslumbró, pero no fue suficiente para detener su andar. Estaba decidido, era hoy el día. Nunca había tenido una sensación de vértigo similar y sus pupilas le delataban, fijas en un punto, tratando de no moverse para evitar el mareo. Aún así la angustia persistía tras comprobar que no había perdido habilidades. La ancianita que pasó junto a él creyó que abría el coche con una llave y no con una ganzúa.

Desde el balcón, una niña le perseguía con la mirada, y pudo observar la caída inesperada de la anciana junto a él. ¡Pobre niña! Se dio un tremendo susto y se puso a llorar… Entró en la casa para avisar a su madre y sus miradas se cruzaron, había una conexión extraña, como si ella le quisiera decir algo, que no entendía. Pero se hacía tarde y, sin darle tiempo de explicar, su madre ya iba escaleras abajo, peinándose el cabello con las manos y cerrando la puerta tras de sí. Regresó al balcón mientras su madre devoraba escalones hacia la calle.
La anciana seguía en el suelo y no parecía haber forma de incorporarla. Él se asustó. Intentó recordar lo que había aprendido tiempo atrás: comprobar pulso, respiración… ¿qué más? Se preguntó por qué recordaba cosas insignificantes, y olvidaba información que podía ser crucial.

Supo detectarlo: era el inevitable vértigo que le atenazaba en esos contados momentos en los que uno sabe que acaba de cruzar el Rubicón. Sabía que no debía quedarse allí y sin embargo, al ver a la mujer salir corriendo del portal y acercarse a la anciana caída ya no pudo pasar desapercibido. La mujer de brillantes ojos grises le acució para que le ayudase a llevar a la anciana al hospital. No podía hacer el puente al coche sin que los presentes se percatasen, así que decidió sacar al aire su personalidad solidaria para ocultar aquella otra que moría de ganas por usar la ganzúa.

La anciana emitía leves quejidos y trataba de incorporarse trabajosamente.

“Hay que llevarla al hospital, tengo el coche aquí mismo”, le dijo a la mujer de los ojos grises, incrédulo de sus propias palabras. De repente, el ulular de una sirena, tantas veces odiado, le había salvado. Una ambulancia torcía en la esquina dirigiéndose hacia ellos. La gente seguía acercándose, él quería irse pero la mujer le retuvo.

Mientras, la niña del balcón llamaba por teléfono: “¿Policía? Sí, quisiera denunciar a una persona, sí, es una vieja, o sea, una señora mayor”

“¿Donde están tus padres?” preguntó el policía extrañado ante la llamada. “Mi madre ha salido, pero le he dicho que hay una vieja mala, la veo desde el balcón y le ha robado algo del bolso a mi mamá”, explicaba la pequeña cada vez más enfadada. “Muy bien, cielo, cuando venga tu mami, dile que nos llame”. La niña colgó con mal genio, harta de que nadie le hiciera caso.

Mientras tanto, en la acera, la vieja ya estaba sobre la camilla y, con un rápido movimiento, los enfermeros la subieron a la ambulancia. Según se alejaba el ruido de la sirena, empezó a tranquilizarse el fracasado ladrón de coches. “Ha sido gracias a usted, usted ha salvado a la señora”, le dijo la mujer de ojos grises. “No ha sido nada, usted hubiera hecho lo mismo”, contestó él. Se despidieron con una larga mirada y una sonrisa. No volvieron a verse.

En la ambulancia, la anciana sacó algo de debajo de la rebeca negra. El enfermero se interesaba por ella sin dejar de vigilar los monitores. Ella miró lo que había cogido del bolso de la mujer. A duras penas pudo leer las letras de la portada. “Cuentos sobre naturales. Carlos Fuentes”. Silenciosamente empezó a llorar. El enfermero reparó en ello. “Vamos, vamos, que no ha sido nada. Enseguida estará bien y podrá volver a casa. ¿Por qué llora?”. Ella le miró tristemente y dijo: “Es que no sé donde tengo las gafas”.

Flavors.me. Para los que no tienen web.

Este fin de semana he probado una de estas aplicaciones que te encuentras por ahí, que te llaman la atención y que, según lo haces, descubres que no te sirven para nada. Pero sí he pensado que si no tuviera mi blog como “centro de operaciones”, sería útil como tarjeta de visita.

Se llama Flavors.me y es un sitio donde puedes tener juntas todas las páginas que usas en Internet, como si fuera tu página de inicio. Te genera un menú (que puedes personalizar un poco) y desde ahí puedes acceder a tu facebook, twitter, youtube, flickr, blogspot, wordpress, etc. Si no tienes una web a la que dirigir a la gente, puedes enviarles aquí para que te encuentren y listo. Yo porque firmo los emails con el blog, que si no lo utilizaría :-P

Así es flavors.me/marisblanco

HOME                                                               BLOG


PHOTOBLOG                                                    FLICKR


De paseo por las redes sociales_Twitter.

Desde hace un tiempo, twitter se ha convertido para mí en una gran fuente de información (de comunicación también, pero menos) y creo que se merece una entrada en el blog.

twitter

Hace comos dos años y medio que me di de alta y al principio me pareció un rollo: No había casi nadie y los que estaban utilizaban sus 140 caracteres para informar al mundo de cosas tan poco útiles como que iban a tomar café, que llegaba el fin de semana o que estaban de mal humor. Así que lo dejé aparcado por inútil.

Hasta que un día, leyendo no sé qué blog, me encontré con un post que decía “las 10 personas que debes seguir en twitter si te interesa la fotografía” y ahí fue donde redescubrí twitter. Resulta que esta gente hablaba todo el rato de fotografía: que si un tutorial de photoshop, que si una cámara nueva, un curso recomendable, una lista de fotógrafos… vamos, un mundo de información a mi alcance.

Acto seguido, hice una búsqueda de otros temas que también me interesaban y empecé a seguir a más gente. Yo, por mi parte, también cambié el chip y empecé a usar twitter como ese sitio en el que poner las cosas útiles: links que me llaman la atención, blogs recomendables, campañas, fotos que me gustan, etc. A esto le añadimos una aplicación de escritorio (TweetDeck) para tener a la gente organizadita en grupos, y encantada de la vida que estoy.

tweetdeck

Ahora, la evolución es hacia la comunicación con los otros usuarios. Además de los mensajes directos (D), puedes retwittear lo que dice otro (RT), responderle directamente (@) o participar en conversaciones sobre un determinado tema (#tema) con gente a la que ni siquiera sigues. También ayuda, evidentemente, que cada vez más de mis amigos los están empezando a utilizar.

Sí es verdad que sigue habiendo gente muy pesada que cuenta hasta cuando va a hacer pis, o que cuando hay un evento freak de estos a los que van todos los “entendidos”, la cosa se vuelve monotemática. Pero luego, tiene cosas tan increíbles como que los propios usuarios lo traducen al español de forma totalmente altruista.

Por cierto, mi twitter: http://twitter.com/marisblanco

Jueguecitos del facebook.

Últimamente ando un poco perezosa para el blog, creo que aún no he remontado desde la vuelta de vacaciones. El caso es que ese tiempo lo estoy dedicando/perdiendo en algunas aplicaciones de ocio del feisbuc. Aquí os presento a mi nueva mascota en Playfish: se llama Trasto y lo cuido todos los días. También tengo un restaurante, donde he puesto a trabajar a mis amiguitos del facebook e intercambio ingredientes con ellos. Y luego está Biotronic, un juego de MetroGames en el que tus neuronas no intervienen para nada.

Aún sigo ignorando las invitaciones que recibo para montar una granja y hacerme mi propio planeta. Con estos tres ya tengo más que bastante y, para mí que no soy nada jugona, son un exceso!!! :-P

Vamos, que vuelvo al blog!!! :-D

Trasto en el salón.

trasto

El restaurante lleno.

restaurante

Biotronic, how to play.

biotronic

Macroblogging.

Si hay alguien que no se haya animado a entrar en Twitter porque 140 caracteres le parecen poco para escribir, hoy he encontrado la alternativa ideal. Se llama Woofer, es calcado a Twitter y le han cambiado el logo del pajarito por un perro. Pero hay una gran diferencia: aquí, como mínimo, tienes que escribir 1.400 caracteres!!!  Vamos, perfecto para los que les gusta enrollarse :-P.

Por cierto, me ha encantado el icono del perro persiguiendo al pájaro, jajajaja.

woofer

Visto en Microsiervos

Refuerzo Variable Intermitente.

  • Un ratón, una palanca y comida que aparece cuando el ratón la aprieta. Si esa comida aparece unas veces sí y otras no, lo que ocurre es que el ratón se pasa toda la vida dándole a la palanca.
  • Un usuario de Internet, una red social cualquiera y un botón de refresh para ver mensajes nuevos. Si esos mensajes aparecen unas veces sí y otras no, lo que ocurre es que el usuario se pasa toda la vida dándole al botón.

En ambos casos hay una recompensa (aunque la del ratón sea un poco más digna). Así que podríamos decir que la teoría del Refuerzo Variable Intermitente de Skinner, es totalmente aplicable a nuestro comportamiento como usuarios de redes sociales y demás cosas 2.0. Y, a lo mejor, los ratones tienen la culpa de que nos pasemos el día actualizando el Facebook, dándole al Twitter o deseando tener un email nuevo en el Inbox. :-D.

Lo leí hace poco en este artículo y cada día pienso que tiene más razón.