Crappy vs. Snappy

¿Por qué contratar a un profesional si sabes hacerlo tú? Eso es lo que el fotógrafo James Hodgins ha querido demostrar a sus clientes: por qué es mejor contratar a un profesional que hacerlo uno mismo. Y de eso va la colección Crappy vs. Snappy, de pedir a los clientes que sacaran sus propias fotografías y compararlas con las que sacaba él. Evidentemente, el resultado de unos y otro no tiene punto de comparación.snapshot6Los que trabajamos en publicidad hemos pasado más de una vez por esa pregunta, sobre todo cuando te vienen los cambios de un cliente que supuestamente sabe mejor que el copy cómo escribir el titular y mejor que el director de arte cómo se diseña la pieza. En esos momentos, miras a la persona de cuentas que te está pasando los cambios y se lo preguntas: “¿Y este señor por qué contrata una agencia de publicidad? Si él sabe hacerlo mejor, que lo haga y se ahorra una pasta”.

La justificación que te da el cliente es que nadie mejor que él conoce su producto. Sí, ¿pero acaso nadie mejor que el cliente sabe venderlo? Porque aquí de lo que hablamos no es de saber escribir (ya sabemos que todo el mundo sabe) o de saber diseñar (que el Photoshop también se aprende). De lo que hablamos es de profesionalidad y eso es por lo que el cliente está pagando.

Si hiciéramos el experimento de Hodgins en una agencia de publicidad, le pediríamos al cliente que planteara su propio anuncio y le saldría algo así:

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Y la agencia, por ejemplo, propondría esto:

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El segundo es un buen anuncio. Y el primero, un briefing grabado en vídeo. Por eso es mejor contratar a un profesional aunque creas que sabes hacerlo tú mismo.

 

 

Touch wood

Si tienes un móvil que está hecho de madera, cuéntalo. Y cuéntalo así de bien, claro. Es mi homenaje personal al “beneficio único” de las marcas ;-)

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“In Japan, some trees need to be cut to make the forest environment healthy. This xylophone (and also SH-08) is created from such trees.”

Probablemente el mejor anuncio del mundo.

Hablando de “permanecer pegado a la idea” (que ha sido un poco el tema de hoy), me he acordado de que en mi lista de pendientes para el blog estaba este anuncio de Carlsberg. Pegado a su claim hasta la médula y donde la creatividad no está precisamente en el mensaje, sino en la forma de comunicarlo.

El mejor anuncio del mundo para Carlsberg es una página de prensa que puedes convertir en abrebotellas.

Anuncio que, por supuesto, viene acompañado de su manual de instrucciones en YouTube.

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Es algo que también sabe hacer muy bien Kit Kat. Ya puse aquí en su día la web en la que lo único que pasa es el tiempo (tómate un kit kat) y la semana pasada he visto en bastantes sitios el cuadro cuadro rojo que han colado en una exposición de arte (otro kit kat). Vamos, que esto es permanecer pegado a la idea.

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Save as WWF, save a tree.

Yo soy una de esas personas que firman los emails diciendo “Please, consider the environment before you print this email“, de las que guardan las hojas para usarlas por el otro lado y de las que siempre tienen una bolsa en casa para reciclar papel. Y sí, también soy la enésima persona que postea esto en su blog .

Pero es que esta idea de WWF Alemania me encanta. “Guardar como WWF, salvar un árbol” (hay que reconocer que el inglés para estas cosas suena de lujo: “Save as WWF, save a tree“), que no es más que un formato PDF que no se puede imprimir. No sé si será muy efectivo o si la gente lo usará, pero es carne de cañón de todos los festivales publicitarios. ¿Alguien se ha inventado lo mismo con el Word? Es que yo soy copy :-P

Éste es el vídeo en el que explican la idea:

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El primer vídeo que sólo puedes ver si donas 1,20€.

ING Direct lleva varios años dedicando su acción de Navidad a colaborar con UNICEF en el proyecto Chances for Children. Siempre nos sorprenden con sus campañas y algunas de ellas (como la del año pasado) se han llevado sus merecidos premios. Pero la de este año supera a todas las anteriores con creces.

Se trata de un vídeo colgado en YouTube que sólo puedes ver si donas 1,20€. Y si no lo haces, el vídeo no existe. No desvelo más, sólo os digo que hacía mucho tiempo (y muchos festivales) que no me encontraba con un concepto tan brutal, una idea tan redonda y una ejecución tan bonita. Mi más sincera enhorabuena, porque ideas así son de quitarse el sombrero.

La verdad, 1,20€ es lo que te gastas en una caña (en un bar de los baratos) y el sabor de boca que te deja este vídeo no tiene punto de comparación. Para verlo sólo hay que enviar un SMS y te mandan un código a tu móvil con el que puedes ver la historia. El dinero íntegro del SMS va para UNICEF.

Os animo a verlo, este vídeo vale ese 1,20€ y mucho más.